“Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”
- 15 mar 2018
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En pleno siglo XXI y la ciudadanía aún no ha superado la etapa del machismo y la desigualdad. La mujer cada día se ve más afectada por las humillaciones que se manifiestan en su entorno, esos estereotipos que se reflejan de manera equívoca como: “si eres mujer, eres débil”. Es por ello que no hay a quien culpar por tan semejante ignorancia, la misma historia y el paso del tiempo hizo que los hombres se convirtieran en actores principales. Sin embargo, a inicios del siglo XVII surgió el feminismo, movimiento social que busca el reconocimiento de los derechos de las mujeres; es por ello que dentro de este círculo se debe concientizar aquellos que de una u otra forma maltratan y menoscaban el papel de la mujer en la sociedad.
Rosa Montero en su obra “La loca de la casa” habla sobre este tema, especialmente sobre el feminismo en la literatura, explicando que no está bien escribir bajo los planteamientos de una ideología, pero afirmando que en efecto el machismo también ha existido (y existe) en la literatura.
“Cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando sobre el género humano”. (Montero, Pág. 156, 2010).
Montero sustenta en su obra; y es que en el imaginario colectivo se sigue tomando al hombre como representante de toda la población humana, incluso cuando la mayor parte de esa población es de género femenino. Las mujeres siempre se han percibido dentro del colectivo como una condición de desigualdad, que obstaculiza su proceder.
Virgina Woolf, escritora, novelista y ensayista. Una de las pioneras más importante del feminismo, quien escribió varios ensayos en el que hacía referencia sobre este. ‘Un cuarto propio’, el célebre ensayo que escribió en 1929, basado en dos conferencias que había pronunciado en Cambridge para hablar sobre la relación entre las mujeres y la novela. En esta, hace ciertas analogías de manera metafórica el papel de la mujer en la sociedad; los cambios y transformaciones que sin duda trae consigo aquellas situaciones difíciles por las que a diario se enfrentan estas.
Woolf expresa con humor, con ironía y, sobre todo, sin victimismo. Meramente parte de la observación de la diferencia de educación que hombres y mujeres recibían en la universidad, al remediar en la riqueza y tradición de las instituciones de enseñanza masculinas frente al acatamiento de las femeninas. Y se expone la primera pregunta: ¿por qué es así? De modo que busca conocer el principio de ese contexto de desventaja de las mujeres y revela que “la mujer” es argumento predilecto de estudio para los varones. La bibliografía sobre el sexo femenino es inmensa y abarca todos los temas imaginables; pero curiosamente no ha sido escrita por las propias mujeres.
“En cien años, pensé al llegar a mi puerta, las mujeres ya no serán el sexo protegido. Participarán en todas las actividades y esfuerzos que les están vedados ahora. La niña hombreará carbón. La tendera conducirá una locomotora. Todas las conclusiones derivadas del hecho de que la mujer es el sexo protegido caducarán —por ejemplo (aquí un pelotón de soldados atravesó la calle), la conclusión de que las mujeres y los curas y los jardineros viven más que otra gente—. Quiten esa protección, expónganlas a los mismos esfuerzos y actividades, háganlas soldados y marineros, maquinistas y trabajadores del puerto, y las mujeres morirán tan jóvenes y tan pronto que se dirá: «Hoy he visto una mujer» como antes se decía: «Hoy he visto un aeroplano». Todo puede suceder cuando la feminidad ya no sea una ocupación protegida, pensé al abrir la puerta. ¿Pero qué tendrá todo esto que ver con el tema de mi conferencia, Las mujeres y la novela?, me pregunté, al entrar”. Virginia Woolf, 1929, (Pág. 18).
Finalmente, se puede escribir desde la ideología del feminismo, no porque la mujer deba sobresalir o ser más importante que el hombre, sino porque desde los libros también se construye sociedad. Y si una feminista escribe una novela donde predomine la igualdad y esta es leída por un niño, ese niño tendrá un modelo al cual seguir, tendrá un motivo para pensar en su conducta y sobretodo, tendrá una razón para ser un motivo menos que haga difícil ser mujer en una sociedad tan machista.
“Otros al contrario, sostienen que las mujeres son semidivinas y las veneran [4]. Algunos hombres sabios afirman que su inteligencia es superficial; otros que su conciencia es más profunda. Goethe las honró; Mussolini las menosprecia. En todas partes habrá hombres opinando sobre mujeres, y opinando cosas distintas”. (Woolf, V, 1929, Pág. 20)




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